El Internet es una herramienta poderosa que ha transformado la forma en que aprendemos, trabajamos, nos comunicamos y accedemos a servicios. Pero, como toda herramienta, su buen uso depende de cómo lo manejamos.

Usarlo correctamente significa aprovechar sus beneficios sin exponernos a riesgos innecesarios. Por ejemplo, verificar la información antes de compartirla ayuda a combatir la desinformación. Usar contraseñas seguras y no compartir datos personales evita fraudes. Además, navegar con respeto y empatía promueve una convivencia digital saludable.

En resumen, un uso consciente del Internet no solo protege nuestra seguridad, sino que también fortalece una ciudadanía digital responsable y activa.